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abril 05, 2013

DE DILUVIOS Y CANALLAS (O LA PATRIA A LA DERIVA)




Estos días recordaba las primeras imágenes del atentado a la AMIA, hace de esto diecinueve años casi. La gente común, de la calle, dando una mano como podía. A la vista de lo sucedido en La Plata sobre todo, pero también en Buenos Aires, en la Matanza, estamos tan indefensos como entonces.
Estamos desnudos en la oscuridad, esperando un golpe, no sabemos donde, ni cuando ni como.
Se sabe que la naturaleza desbarata toda soberbia humana. Pero existen obras aliviadoras, protocolos de cómo proceder ante una situación determinada, para organizar la ayuda y rescate de las personas, porque no hay mayor valor que la vida. O así debiera ser, en una sociedad normal.
No en la nuestra, donde asistimos al execrable espectáculo de dirigentes  paseando por el mundo, o escondidos hasta que les dijeron que había muchos muertos o peor aún, batiendo records de bajeza y repartiendo culpas a “los otros”, como si eso los tornara impolutos.
El diluvio lavó una vez mas sus máscaras despreciables, dejando al descubierto su ineptitud, inoperancia y falta de previsión. Y la gente común, como vos, como yo, son quienes pagan con su vida la miseria dirigencial.
Pagar con la vida, pensemos un minuto. Ahora estás, un instante después todos tus sueños, tu historia, tu memoria, tu paso y tus proyectos, tus afectos y sonidos se desvanecen para siempre. Excesivo precio.
Una vez mas, desde el inicio fue la gente quien ayudó a sus vecinos, su prójimo, sus hermanos, desde donde pudiera, como en la AMIA, como en Cromagnon, como en Once. Porque las autoridades fallaron una vez mas, y la prueba mas fehaciente de su improvisación es que 48 horas después hablaban de “vamos a ver como hacemos”.
Como siempre, se piensa en la posibilidad de comprar un matafuego cuando la casa se incendia.
Es imprescindible, impostergable, encarar planes de contingencia, donde haya actores que se involucren y hagan girar la rueda desde el inicio, en esos momentos de zozobra en los que es fundamental organizarse.
Es imprescindible, impostergable, encarar las obras necesarias para proteger a la gente cuando se desatan estos fenómenos, cada vez mas frecuentes.
Y finalmente, es hora de hacer a un lado las mezquindades, el querer sacar ventaja aún en la tragedia. Señoras y Señores, dan asco, tienen harta a la gente con sus actos delictivos, con su soberbia, con su menosprecio por nuestra vida.
Somos hermanos, somos hijos de esta tierra, y nos estamos matando entre nosotros. Nos están asesinando en cuotas hace años, están hipotecando el futuro de nuestros hijos y nietos.
En alguna parte del Evangelio, Jesús dice: no he venido a ser servido sino a servir.
Señoras y señores, háganlo. O tal vez el látigo de tanto manso harto de dolor y humillaciones restalle sobre sus cabezas.  


4 comentarios:

  1. Es imprescindible que de una vez por todas, tiremos para el mismo lado...dejando mezquindades, avaricias y mentiras, respetando ideas distintas, teniendo como única meta el bien del país...

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    1. Gracias Olga. Ese es el punto central, el bien del país. Lástima que tantos no lo ven, ya que creen que deben servirse de ello.

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  2. Excelente Artículo!! Faltará Mucho para que el látigo restalle sobre sus cabezas o seguiremos cuan mansos corderos camino al matadero en que nos metió la PEOR generación de políticos que nos toco en 200 años de vida? Un Cordial saludo desde Salta. Alejandra

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    1. Muchas gracias por tus palabras Alejandra. Esperemos que la gente comience a abrir los ojos y podamos comenzar a modificar este estado de cosas. Salta es la provincia de nacimiento de mi padre, saludos desde Buenos Aires.

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