Tal vez la respuesta, el camino, esos ojos siempre estuvieron ahí. Tal vez tanta limitación y ceguera impidieron ver algo tan simple que asusta.
Se van apagando lentamente, como la última luz indecisa de una vela. Y el dolor de la decadencia es lava en las entrañas.
Solo que la vida es rara, maravillosa, un viento que gira y vuelve a girar. Indescifrable, irresistible como canto de sirena. Y hay quienes dicen que solo se puede saborear lo dulce cuando se ha conocido lo amargo.
Entre el silencio y el temor, entre el ansia y la respiración contenida. Entre el insomnio y las puertas que se abren del otro lado, transcurren estos días.
Entre la soledad y las ausencias, entre los fantasmas y las esperanzas. Así comienza a desgranarse mi paso entre la hojarasca.
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enero 04, 2011
enero 01, 2011
UNA ORACION PARA EL 2011
Que Dios ilumine tu camino y te proteja en todo momento.
Que tengas salud y sabiduría.
Que la locura camine a tu lado pero seas siempre vos quien marque el rumbo.
Que el mundo sea un lugar menos hostil con tus ideas.
Que los ciegos puedan ver tu valía y tu luz.
Que la Justicia te cubra con su manto.
Que no te falte la alegría al ver cada nuevo día.
Que tus amigos estén siempre cerca, porque ellos son el faro en la tormenta y uno mismo en la alegría.
Que puedas sentarte a aplaudir cada puesta de sol porque son obras maestras irrepetibles.
Que nunca falte una canción en tu boca que te anime, aleje el temor o traduzca tu felicidad.
Y finalmente, que a la vuelta de otro año, cuando las campanas repiquen en los campos, sigas fiel a tu esencia, porque esa es una verdad de la vida.
Que la locura camine a tu lado pero seas siempre vos quien marque el rumbo.
Que el mundo sea un lugar menos hostil con tus ideas.
Que los ciegos puedan ver tu valía y tu luz.
Que la Justicia te cubra con su manto.
Que no te falte la alegría al ver cada nuevo día.
Que tus amigos estén siempre cerca, porque ellos son el faro en la tormenta y uno mismo en la alegría.
Que puedas sentarte a aplaudir cada puesta de sol porque son obras maestras irrepetibles.
Que nunca falte una canción en tu boca que te anime, aleje el temor o traduzca tu felicidad.
Y finalmente, que a la vuelta de otro año, cuando las campanas repiquen en los campos, sigas fiel a tu esencia, porque esa es una verdad de la vida.
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