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agosto 12, 2010

La mujer en la calle

La mujer desaliñada se acercó y me entregó un papel arrugado.-Lea- me dijo:
Pasan como caballos.
El puente se vuelve quebradizo,
levanto una mano y declamo
la soledad del cisne en su morada.
Pasan como caballos.
Por esta sucia carretera
ruedan miles de litros de sangre,
toneladas de huesos,
carcajadas de lujuria y muerte.
Pasan como caballos.
Y la vida se apelmaza
en platos vacíos con restos de comida,
gira frente a persianas bajas y golpea,
entrando por las hendijas.
Creo que el sueño es otra etapa
no una meta o un designio.
Pero el pan se endurece,
inerte sobre la mesa,
las plantas degluten la asfixia
y veo un angel abandonado.
Corren como caballos.
Y se van, llevando mi cordura.

Me  miró fijamente mientras leía, luego seria, mientras agitaba las manos: -esto no me da de comer, pero las voces están aquí- golpeándose la cabeza con las palmas -tengo que soltarlas porque me inflo como un globo y voy a explotar, no tengo remedio, y así estoy, loca, loca como una bolsa de mariposas. Eso es, eso es. Te lo regalo, Felipe. Giró y se fue, caminando con majestad hasta girar en la esquina. El poema lo firmaba Juana, como era previsible.

agosto 06, 2010

El País de Isidro

A nosotros nos matan, ellos... se matan de risa.
A nosotros nos roban, ellos... se llevan todo.
A nosotros nos atemorizan, ellos... se elevan por nuestros miedos.

Hablo de los delincuentes? O de los políticos? Donde está la diferencia? Tal vez por eso las autoridades no hacen nada, porque son caras de una misma moneda vil.
Nosotros, el pueblo de la Nación Argentina somos quienes debemos exigir a todos quienes ejercen responsabilidades que laburen y se dejen de jugar sus mezquinos jueguitos electorales, les pagamos para que gestionen y mejoren la calidad de vida de la gente. No para que roben y salgan a decir estupideces, total la gente se olvida en tres días.
Reclame, eleve su voz, exija, salga de la manada y el conformismo bovino. Esta... gente, por llamarla de algún modo, necesita que se les planten y los manden a laburar... o a casa si no tienen ganas de hacer algo mas que pasar por caja.
Para cambiar el mundo, hay que empezar por uno mismo, lo demás son fuegos artificiales.


junio 18, 2010

José Saramago

Lo conocí cuando visitó Buenos Aires en 1998, unos meses antes de recibir el premio Nobel. Fue en una librería en San Isidro, donde dio una charla maravillosa que siempre retumba en mi memoria.
Habló de sus abuelos, humildes campesinos que, para sobrevivir criaban cerdos. Pero, como carecían del dinero para construir un pequeño cobertizo, durante los inviernos los animales dormían en la misma habitación que ellos para resguardarlos. Años después, su abuelo enfermó del corazón y requería traslado a Lisboa para ser tratado. Acaso intuyendo que no volvería, antes de partir abrazó uno a uno a sus árboles y les susurró unas palabras de despedida.
Mis abuelos, agregó, han muerto hace mucho tiempo. Pero cada vez que los recuerdo o cuento estas historias, ellos siguen vivos. Andando el tiempo, agregó a su audiencia, mientras ustedes recuerden esto, ellos estarán vivos.
Hoy se ha reunido con sus ancestros, y el seguirá aquí desde los libros que escribió y en mi corazón, allí donde anidan sus palabras y su grandeza.

"Nuestra única defensa contra la muerte es el amor" dijo alguna vez.
Hoy, una vez mas, sabemos que es cierto.
Buen viaje querido José.